El video mapping llega a Bilbao

Esta semana se ha celebrado en Bilbao el Fun & Serious Game Festival, evento en el que se ha premiado a los mejores videojuegos “serios” y de ocio en Europa, durante una espectacular gala que se celebró el martes 8 de noviembre en el Teatro Campos Elíseos.

Los productores de dicha gala se propusieron generar un gran espectáculo, acorde a la relevancia y a la propia temática del Festival. Para ello, utilizaron el video mapping como principal recurso audiovisual del evento. Era la primera vez que se empleaba esta técnica en Bilbao y el resultado dejó boquiabiertos a la mayoría de los allí presentes.

El video mapping consiste en proyectar imágenes sobre superficies reales, generalmente inanimadas, para conseguir efectos de movimiento ó 3D dando lugar a un espectáculo artístico fuera de lo común.

La práctica más habitual en este tipo de técnica es proyectar las imágenes sobre edificios, acompañando los efectos visuales con efectos sonoros que aportan mayor espectacularidad a la proyección. En nuestro caso, se nos encargó la misión de construir un decorado a modo de tetris, en el que las enormes piezas de madera estaban milimétricamente colocadas en diferentes planos generando los distintos volúmenes sobre los que se realizaba la proyección.

El video mapping se está convirtiendo en el recurso tecnológico del momento, y es una prueba más de que la aplicación de las nuevas tecnologías a la expresión artística produce en ocasiones resultados sorprendentes.

A continuación podéis ver un sencillo video grabado por mi mismo desde la platea del Teatro Campos; aunque no es lo mismo que contemplarlo en vivo, estoy seguro que coincidiréis conmigo en que el resultado de esta técnica que acaba de aterrizar en Bilbao, es realmente impresionante.

http://www.youtube.com/watch?v=nZYKJahHADE

http://www.youtube.com/watch?v=BGXcfvWhdDQ&feature=player_embedded

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DESCUBRIENDO CHINA

Estoy en Beijing. Desde la ventana de mi hotel en la avenida Jianguo Men observo un tráfico que me hace pensar que los atascos a los que a veces me enfrento de camino al trabajo son una auténtica broma. Aquí todo está sobre dimensionado, mil cuatrocientos millones de habitantes tienen en parte la culpa…

 

Llevo casi una semana en China y ha sido tiempo más que suficiente para que el país comience a cautivarme. Charlo durante la comida con la persona local que me está acompañando en mis visitas de trabajo y los prejuicios que me traje en mi maleta de viajero occidental comienzan a perder peso. Me defiende la política del hijo único, y yo, aunque pienso en mis cinco hermanos y no puedo evitar sentir algo de lástima, empiezo a entender esa y muchas otras cosas que me cuenta.

 

A todos nos gustan las estadísticas, nos encantan las efemérides; todo el mundo habla de qué pasará cuando dentro de unos años (los expertos hablan de 2.040) China se convierta en la primera economía del mundo superando incluso a los Estados Unidos de América. “Sí, pero eso a nosotros no nos dice nada”, me señala Mikel Yang, “ generaremos una riqueza que habrá que repartir entre mil quinientos millones de chinos.”

 

Sefún el FMI, China se encuentra actualmente en el puesto número 94 en cuanto a Producto Interior Bruto per cápita se refiere, por debajo de países como Ecuador, Túnez o Azerbaijan, por citar algunos. Como dice Mikel, con esta cantidad de población, la riqueza generada dividida entre todos no lo es tanto y cualquier problema social, multiplicado por el número de habitantes se convierte en algo realmente grave.

 

Los datos que me da del país me siguen abrumando; 14 millones de habitantes en Shanghai, 16 millones en la capital, casi 30 millones en

la ciudad de Chongqing… Las empresas dedicadas al diseño, construcción y montaje de stands que visitamos son un fiel reflejo de esta realidad.

 

En una de ellas me informan que su facturación supera los 50 millones de euros anuales y que cuentan con una plantilla en toda China compuesta por 3000 trabajadores. El dato sin embargo habla bien a las claras del verdadero talón de Aquiles de China: su productividad. Empresas del mismo sector en España consiguen una décima parte de la facturación mencionada pero empleando casi 100 veces menos de personal.

Multiplican por diez nuestras cifras de negocio pero para ello necesitan cien veces más gente…

 

Observamos grandes diferencias entre las empresas que visitamos, todas y cada una de las cuáles nos recibe con amabilidad y con verdadero entusiasmo. El nivel y la calidad de su trabajo se traslada a los stands que tenemos ocasión de apreciar durante nuestra visita a dos ferias celebradas en Beijing.

 

La línea de diseño que predomina es muy diferente a la que habitualmente vemos en stands europeos. El minimalismo, la limpieza de líneas no calan entre los expositores. Se imponen los diseños recargados, en ocasiones rimbombantes; techos sobre techos sobre más techos, y luces, muchas luces de todos los colores.

La calidad de los acabados difiere mucho de unos stands a otros; vemos detalles que serían totalmente inaceptables para cualquiera de nuestros clientes. En el stand de al lado han creado el logotipo corporativo de la empresa expositora combinado moqueta de distintos colores que han colocado de la manera más exquisita que yo haya visto nunca.

 

Mañana viajo a Corea a proseguir mi agenda de entrevistas. Abandonaré este vasto país que podría conformarse con satisfacer su demanda interna pero que ha optado por la vía de la apertura, de la colaboración con empresas extranjeras como la nuestra que como ellos, sabemos que la internacionalización es el único camino para garantizar un futuro exitoso en este complicado pero maravilloso sector.

 

 

 

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CASO PRÁCTICO: CALCULANDO EL RETORNO DE NUESTRA INVERSIÓN

En ocasiones es complicado cuantificar el rendimiento que realmente le hemos sacado a la organización de un evento, la presencia en una Feria o cualquier otra acción de Marketing Presencial.

Si bien el dinero invertido en estas acciones suele ser fácilmente cuantificable, lo que nos reportan no lo es tanto y suele además dilatarse en el tiempo, lo cual dificulta aún más nuestra labor de cálculo.

En este artículo os brindo un ejemplo de cómo realizar dicho cálculo; partiremos de una serie de supuestos que pronto veremos y consideraremos una serie de valores en principio conocidas por nuestra Organización.

 

En primer lugar analizaremos nuestro público objetivo en la Feria:

Público Total de la Feria….  5.000 personas

% de ese público que cumple nuestro perfil objetivo….  10% = 500 personas


Que alguien cumpla nuestro perfil no significa por supuesto que necesariamente vaya a hacer negocios con nosotros; esa cantidad de 500 personas debemos ponderarla por el denominado audience interest factor (factor de interés del público) que ayuda a realizar un cálculo más realista de la cantidad de visitantes que realmente mostrará interés por nuestro stand hasta el punto de acercarse a visitarnos.

Cada Feria tiene un factor determinado y la Organización de la propia Feria debería poder darnos ese dato. En lo que se refiere a Ferias comerciales, se suele calcular como el porcentaje de visitantes que se acercan a dos de cada diez stands. Supongamos que en nuestro caso el audience interest factor es del 16%.

 

Público objetivo: 500 x 0.16 = 80 personas

 

Paralelamente haremos el análisis de nuestra capacidad comercial en la Feria:

Tiempo necesario para hacer una correcta presentación de nuestros bienes y/o servicios.. 20 minutos

Comerciales atendiendo el stand: 2

Horas realmente útiles durante el total de días de celebración de la Feria (eliminando las primeras y últimas horas del día, los descansos para comer…).. 20

Es decir, podremos atender a 6 personas a la hora x 20 horas útiles, por lo que nuestra capacidad, nuestra AUDIENCIA REALISTA, serían 120 personas.

 

Podemos conocer el dato de que por norma el 50% de los contactos realizados no son finalmente interesantes, por lo que nuestro objetivo en la Feria, nuestro target, es atender a 60 contactos interesantes.

 

Combinando ambos análisis llego a una primera conclusión: a priori en esta Feria seré capaz de llegar al 75% de mi público objetivo (60 de 80 personas), lo cual puede llevarnos a tomar decisiones como incrementar el personal comercial que atenderá nuestro stand.

Una vez sabido esto, hagámonos otra pregunta: si a uno de nuestros mejores trabajadores le doy 10 buenos contactos, ¿cuántos tratos es capaz de cerrar? Vamos a pensar que 1 de cada 4. Hemos de suponer entonces que nosotros en la Feria seremos capaces de cerrar 15 operaciones (60 x 0.25.)

Ahora cuestionémonos de qué importe es una venta media realizada por uno de nuestros vendedores; vamos a suponer que de 4.000 euros. Las ventas por tanto que conseguiremos durante el transcurso de la Feria (que bien es cierto podrían materializarse en fechas posteriores) ascenderán a 60.000 euros.

 

Llegados a este punto, sólo resta comparar esa cantidad, que no es otra que el retorno de nuestra inversión, con el gasto total que nos ha supuesto acudir como expositores a esta Feria. Si la primera cantidad es superior a la segunda habremos realizado una buena inversión; en caso contrario es obvio que se tratará de una inversión fallida.

Veámoslo con unos ejemplos numéricos:

 

Supuesto 1:

Retorno (ventas conseguidas): 60.000 euros

Gasto Total: 25.000 euros

60.000 – 25.000

ROI (retorno de la inversión) =            ———————–  x 100 = +140 %

25.000

 

Supuesto 2:

Retorno (ventas conseguidas): 60.000 euros

Gasto Total: 75.000 euros

60.000 – 75.000

ROI (retorno de la inversión) =            ———————–  x 100 = – 20 %

75.000

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GENERANDO (Y CUMPLIENDO) EXPECTATIVAS

Todos actuamos en base a lo que sentimos; la realidad que nos rodea nos provoca pensamientos que a su vez dan lugar a sentimientos que marcan nuestras conductas y actuaciones. Las emociones sirven para establecer nuestra posición con respecto a nuestro entorno, impulsándonos hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas y alejándonos de otras.

La semana pasada, durante una jornada de trabajo organizada por la Cámara de Comercio de Bilbao en la que debatimos sobre la internacionalización como estrategia para afrontar la crisis, José Mª Luzarraga, Investigador y Profesor de la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea y que presentaba el caso de Multilocalización del Grupo Mondragón, mencionó algo que querría compartir con vosotros.

Según él, hoy en día ya no se trata sólo de vender bienes o servicios, de vender algo más o menos tangible, sino que las empresas debemos aspirar a vender experiencias, y para ilustrar su frase utilizó el ejemplo de un producto tan cotidiano como un automóvil.

Los fabricantes de coches a nivel mundial llevan un tiempo poniendo especial atención en mejorar los interiores de sus vehículos, todos aquellos detalles con los que el potencial cliente interactúa cuando se sienta al volante de un automóvil en un concesionario. Los caballos, los cilindros, los sistemas de frenado y de seguridad están ahí, aparecen en la documentación del coche, pero el cliente necesita más, necesita sentir, y los fabricantes han entendido que están vendiendo una experiencia más que sólo un producto. La experiencia de sentarse a los mandos de un automóvil.

En Silicon Valley, uno de los focos de conocimiento y tecnología del planeta, hay miles y miles de personas dándole vueltas a este asunto…

En nuestra relación con los clientes todo gira en torno a las expectativas; la interacción es la base de dicha relación, y ¿qué es tener éxito en interacción? Precisamente cumplir las expectativas.

Sabemos que el trabajo a la hora de llevar a cabo cualquier acción de marketing presencial comienza meses antes del evento; es la etapa del proceso en la que nos centramos en la promoción, en la generación de las expectativas.

Posteriormente llegará el evento en si, momento en el que deberemos cumplir las expectativas que anteriormente hemos generado.

Y el trabajo no termina ahí; tras un período de tiempo de reflexión y medición de resultados, llegará el momento del análisis y del posterior mantenimiento de nuestra relación con el cliente, intentando por tanto mantener e incluso renovar las expectativas generadas.

Se trata de aunar dos de las características clave de nuestro negocio: una clara orientación al cliente y una apuesta por la calidad como factor de diferenciación con nuestra competencia. Después de todo, ¿qué es calidad sino que el cliente reciba al menos lo que espera recibir de nosotros…?

En un marco como el descrito, la escucha cobra especial relevancia en nuestra relación con los clientes y la reivindicamos como la principal herramienta para averiguar qué es lo que nuestros clientes esperan de nosotros.

Escuchar al cliente es saber interpretar y entender lo que éste necesita; escuchar quiere decir estar atento a lo que los clientes “dicen” y también a lo que “no dicen”; es pensar en lo que está pidiendo y para qué lo necesita; muchas veces se trata de pensar “con” el cliente, poniéndonos en su lugar, ubicándonos en su situación y contexto.

Nuestro consejo: aprende a escuchar lo que el cliente quiere de ti, no inventes, ello te brindará información útil para tu negocio, lo cual te permitirá diseñar estrategias de marketing más efectivas, brindar una atención personalizada y saber en qué puedes mejorar o qué debes suprimir en tu empresa.

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GASTO NO, INVERSIÓN

“¿Cuánto me voy a gastar en esta Feria? ¿qué nivel de gasto me va a suponer realizar este evento?… No lo consideres un gasto, considéralo una inversión.”

La expresión “quedarse mirando como las vacas al tren” se inventó para situaciones como ésta; he lanzado una frase sencilla pero que a mi interlocutor le resulta lapidaria, pasado un breve instante se sacude y me mira expectante esperando que prosiga, que desarrolle esa idea que en principio no suena descabellada…

Desde un punto de vista teórico, toda inversión es al mismo tiempo un gasto, con la salvedad de que esta última puede producir rendimientos futuros. Es decir, un gasto se limita a restar capital de la empresa -un capital que no se recupera-, mientras que una inversión también resta capital pero se espera que lo devuelva al cabo de cierto tiempo.

La idea de que las diferentes acciones de Marketing Presencial son en la mayoría de las ocasiones un gasto está tan profundamente arraigada en muchas empresas como la idea de que el trabajo en un evento, unas jornadas, una Feria, comienza en el momento de su inauguración oficial y finaliza en el instante en que recogemos los bártulos y volvemos a casa.

Precisamente esta segunda idea es la causa de la primera.

Muchas de las empresas con las que trabajamos tratando de maximizar juntos la rentabilidad de su presencia en un encuentro face to face con sus clientes, no suelen ser capaces de darnos una razón que justifique por ejemplo su participación en una Feria. “Es que vamos desde hace un montón de años…”, “es que va toda mi competencia..”, el éxito o fracaso de dicha participación, el llegar a considerarla como un gasto o como una inversión depende en gran medida de si la elección de asistir a dicha Feria es correcta o no. ¿Obvio? Os asombraríais de la cantidad de ocasiones en las que nos encontramos con situaciones así.

Vivimos en la cultura de los resultados, todo el mundo quiere conocer el beneficio que le reportan sus actos; la necesidad además de capitalizar los recursos empleados y medir el beneficio de cualquier estrategia empresarial se acrecienta en tiempos de escasez.  Pero cuando es de nuestra presencia en Ferias de lo que se trata, el análisis suele quedarse en la epidermis del asunto. Nos olvidamos muchas veces de que para que éstas sean algo fructífero para la empresa, debe planificarse y decidirse una estrategia específica. Muchas de las empresas que actualmente acuden a Ferias, no tienen una clara definición de objetivos ni de caminos para cumplirlos.

La medición y análisis de ratios como el ROI, return on investment, o lo que es lo mismo, el retorno de nuestra inversión, en tiempos de crisis cobra aún mayor relevancia; se trata sencillamente de calcular el rendimiento de una inversión para evaluar qué tan eficiente es el gasto que estamos haciendo o que planeamos realizar.

Hoy en día, la no medición del ROI en una Feria o evento puede resultar una imprudencia, sobre todo si la empresa destina grandes sumas a la organización o participación en eventos.

Así que entonces, ¿cuánto dices que vas a invertir en tu próxima acción de marketing presencial, en tu próxima acción cara a cara con tus clientes?

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